Mi peor pesadilla

CAPÍTULO 1: Las voces

Múltiples voces se escuchan a mi alrededor. Algunas las reconozco y otras no; pasan unos minutos y puedo diferenciar las voces de mis hermanos entre ellas, aunque se escuchan demasiado lejos. De momento siento paz y tranquilidad, pero presiento que no durará mucho. 

Me llamo Kayla Bleck, tengo 15 años y siempre he sido diferente a los demás. No tengo muchos amigos y se me dificulta socializar; las personas siempre me han visto como alguien extraña y no los culpo, hasta yo misma pienso que lo soy.

Se abre la puerta de mi habitación. Son Nathan y Maddy, mis hermanos mayores. Entran a despedirse y a decirme que me apure, que mamá me ha estado llamando para desayunar; veo la hora y me arreglo rápidamente, porque si no llegaré tarde a la escuela. Bajo y encuentro a mis padres en la mesa, Mónica y Loan son sus nombres, y se podría decir que son los padres perfectos. Agarro mi almuerzo, me despido de ellos y salgo de casa.

En el camino me encuentro con Vanessa, mi mejor amiga y me cuenta cómo fue su fin de semana, pero no la puedo escuchar; regresan las voces, son como unos susurros incomprensibles, intensos e insistentes… son demasiados.

―Tierra llamando a Kayla ―habla Vanessa entre la bruma de voces―. ¿Me estás escuchando?

 ―Discúlpame ―digo, desorientada por el ruido―. No pude dormir bien.

No le puedo contar la verdad, no me creería, nadie me ha creído. En el colegio ya me toman por loca y a nadie le gusta acercarse a mí, y prefiero no contárselo a mis padres pues son adultos, no lo entenderán.

Minutos después llegamos a la escuela. La jornada de clase inicia con normalidad, y durante la mañana no sucede nada que valga la pena contar. Clases aburridas, risas, regaños, trabajos, lo típico de un día escolar.

 Las voces, afortunadamente, me dejan en paz.

Estamos en el receso y Vanessa me habla de lo que hará en sus vacaciones, pues solo faltan unas semanas para terminar el año escolar. Es en ese momento cuando la dejo de oír, de nuevo las voces.

Estos días han estado más intensos, han aparecido con más frecuencia, pero esta vez es diferente. Hay demasiadas y ya no son susurros; son voces altas, pero aún incomprensibles. Cada segundo suben de volumen, más y más alto. Me empieza a doler la cabeza y los oídos me zumban. Cierro los ojos y me tapo los oídos, pero no se detienen.

Alcanzo a distinguir la voz de Vanessa pero no entiendo lo que me dice, las voces me lo impiden. Solo quiero que paren, así que gritó:

 ―¡¡CÁLLATE!!

 Se detienen y de nuevo escucho el ruido de los estudiantes. Observo a Vanessa, que me mira sorprendida y anonadada; no tengo excusas para lo que acaba de ocurrir, así que me quedo ahí, en silencio. Vanessa nunca lo dijo, pero yo sé que, desde ese día, ella empezó a verme diferente.



  Madrerit

Madrerit, es la secta mas conocida por realiza rituales para lograr la vida eterna. Monica Cansada de sus actos se decide escapar, pero esto tendrá graves consecuencias para sus futuras generaciones pues las voces que escucha serán transmitidas a su futuros hijos

El despertar

Los secretos salen a la luz y Kayla busca una explicación a las voces de su cabeza, pero no esta sola.

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